Museo digital · sala transversal

Las máquinas que se equivocan

Ocho fallos informáticos reales, del acelerador que mató a tres personas al apagón que dejó en tierra a medio mundo. Ninguno fue un misterio técnico: todos se explican en un párrafo y casi todos se avisaron antes.

1985 ───────── 2024  ·  8 fallos  ·  3 patrones

Lo que no cabeentero de 16 bits con signo

pides32.767

cabe hasta32.767

la máquina guarda32.767

Cabe justo: es el número más grande que cabe en un entero de 16 bits con signo.

Prueba a escribir 32768, uno más. El número positivo más pequeño que no cabe se convierte en el negativo más grande posible. Eso, exactamente eso, es lo que leyó el Ariane 5 a los 37 segundos de vuelo.

Baja para ver los ocho

Un museo que solo cuenta los aciertos miente. Los setenta y ocho objetos de las otras tres alas funcionan: por eso están ahí. Esta sala reúne ocho veces en que no funcionó, y no está para asustar a nadie. Está porque en informática el fallo es el único sitio donde se ve el diseño: mientras todo va bien, una decisión buena y una mala se parecen mucho.

Tres patrones se repiten en los ocho. Fíjate en ellos:

  1. Patrón ① · lo que no cabeUn número más grande que el hueco donde se guarda. Es el fallo más viejo y el más nuevo de esta sala: entre uno y otro pasan veintiocho años y sigue siendo el mismo.
  2. Patrón ② · lo que nadie dijoLa máquina se da cuenta de que algo va mal y no sabe decir qué, o lo dice de una forma que enseña a la gente a ignorarlo.
  3. Patrón ③ · lo que nadie auditóUn sistema que hace exactamente lo que se le pidió, sin que nadie comprobara nunca si lo que se le pidió estaba bien.

Y una regla que esta sala no rompe ni una vez: la causa nunca es «un programador se equivocó». Un programador se equivoca todos los días; para eso existen las revisiones, las pruebas, los límites, los frenos y la gente que dice «espera». Cuando un error llega hasta el final es porque falló la cadena, y en los ocho casos se puede señalar el eslabón.

Casi todos estos fallos se avisaron antes de ocurrir. Alguien lo dijo por escrito y alguien decidió que no era prioritario. Esa parte es la que se estudia menos y la que se repite más.

El expediente

Ocho fallos

1985 — 2024

Cada uno con su fecha, su factura y su causa de verdad.

¿Qué tienen en común un acelerador de partículas y una hoja de cálculo del paro?

PLACA MODO X · CON PLACA MODO E · SIN PLACA 200 rad 20.000 rad MALFUNCTION 54 SIN MÁS EXPLICACIÓN · PULSE P PARA CONTINUAR FIG. 01 · THERAC-25 · 1985

Patrón ② · lo que nadie dijo

El Therac-25

1985 — 1987

Qué falló
Un acelerador lineal de radioterapia. Si el operador cambiaba el modo de tratamiento y corregía la pantalla muy rápido —en menos de ocho segundos—, la máquina movía el haz pero se quedaba con la configuración anterior: disparaba el haz concentrado sin la placa metálica que debía repartirlo
Cuánto costó
Seis sobredosis masivas conocidas y al menos tres muertes. Los pacientes recibieron en torno a cien veces la dosis prescrita
La causa de verdad
Los modelos anteriores tenían enclavamientos mecánicos: barras físicas que impedían disparar en la posición equivocada. En el Therac-25 se quitaron y se confió esa seguridad al software, escrito por una sola persona y nunca revisado por nadie de fuera

Por qué importa. El fallo de programación es real —una condición de carrera, dos partes del programa pisándose—, pero no es lo que mató a nadie. Lo que mató fue la cadena: quitar un freno físico y sustituirlo por una promesa; un mensaje de error que decía MALFUNCTION 54 y nada más; y un aparato que daba tantos avisos falsos que el personal había aprendido, razonablemente, a pulsar «continuar». Cuando una máquina cría a sus usuarios para que ignoren sus avisos, los avisos ya no existen.

Lo que se aprendióDe aquí sale, casi entera, la ingeniería del software crítico moderna: el informe de Nancy Leveson y Clark Turner es lectura obligatoria en medio mundo, y la norma que hoy regula el software médico existe porque existió esta máquina. La lección concreta es antipática: si algo no puede fallar, no lo dejes solo en manos del software.

¿Sabías que…?

El fabricante tardó dos años y varios accidentes en aceptar que el problema podía ser suyo: en los primeros informes contestó por escrito que una sobredosis era imposible. Quien encontró de verdad el fallo fue un físico del hospital de Tyler (Texas), Fritz Hager, que se puso a reproducirlo tecleando él mismo hasta dar con la secuencia exacta. No hizo falta un superordenador: hizo falta alguien dispuesto a creer al operador que decía «yo no he hecho nada raro».

Cruza conSignos · el código de HammingMáquinas · el ordenador del Apollo

64 BITS · COMA FLOTANTE 16 BITS NO CABE 37 s CÓDIGO HEREDADO DEL ARIANE 4 QUE YA NO SERVÍA EN VUELO 4 SATÉLITES CLUSTER FIG. 02 · ARIANE 5 · 1996

Patrón ① · lo que no cabe

El vuelo 501 del Ariane 5

4 de junio de 1996

Qué falló
A los 37 segundos del despegue, el sistema de referencia inercial intentó guardar la velocidad horizontal —un número en coma flotante de 64 bits— en un entero de 16 bits. No cabía. El programa se detuvo y envió un código de diagnóstico que el ordenador de vuelo interpretó como datos de vuelo: giró las toberas a tope y el cohete se autodestruyó
Cuánto costó
El cohete y sus cuatro satélites científicos Cluster: unos 370 millones de dólares en 39 segundos, y un año de retraso para el programa europeo
La causa de verdad
El código venía del Ariane 4, donde ese número nunca era tan grande. Además solo servía antes del despegue —alineaba los giróscopos en la rampa— y se dejó corriendo en vuelo «por si acaso». Nadie volvió a probarlo con las trayectorias del cohete nuevo, que acelera mucho más

Por qué importa. Es el ejemplo perfecto de que reutilizar código es heredar sus supuestos. La rutina no tenía ningún error: hacía exactamente lo que se le pidió en 1988, en un cohete más lento. El error fue mudarla a otra casa sin preguntarle si le valía. Y hay un detalle que da escalofríos: los dos ordenadores de referencia inercial eran redundantes, pero idénticos, así que el segundo falló 0,05 segundos después que el primero por la misma razón. Duplicar no es proteger si duplicas también el supuesto equivocado.

Lo que se aprendióEl informe de la comisión Lions se publicó completo en cinco semanas y hoy es un clásico: de ahí viene la costumbre de definir por escrito el rango esperado de cada magnitud, y la de no dar por bueno ningún componente heredado sin volver a probarlo en su nuevo entorno. El Ariane 5 acabó siendo uno de los lanzadores más fiables de la historia; le costó este vuelo aprenderlo.

¿Sabías que…?

Cuatro de las siete variables parecidas del mismo programa estaban protegidas contra el desbordamiento. Las otras tres se dejaron sin proteger a propósito, para no gastar tiempo de procesador, tras un análisis que concluyó que «no podían desbordarse». El análisis era correcto… para el Ariane 4. En el interactivo de arriba puedes escribir 32768 y ver lo mismo que vio el cohete.

Cruza conMáquinas · el System/360Signos · el cero y las cifras

LIBRA-FUERZA · SEGUNDO NEWTON · SEGUNDO × 4,45 EL MISMO NÚMERO, CUATRO VECES Y MEDIA MÁS DE EMPUJE 226 km PREVISTOS 57 km REALES FIG. 03 · MARS CLIMATE ORBITER · 1999

Patrón ③ · lo que nadie auditó

El Mars Climate Orbiter

23 de septiembre de 1999

Qué falló
Durante nueve meses de viaje, el equipo de Lockheed Martin envió los datos de empuje de los motores en libras-fuerza por segundo y el programa de navegación del JPL los leyó como newtons por segundo. Un newton es 4,45 veces menor que una libra-fuerza, así que cada corrección de rumbo se contabilizó con un empuje cuatro veces y media mayor del real
Cuánto costó
La sonda llegó a Marte 170 km más baja de lo previsto: entró en la atmósfera a 57 km de altura en vez de a 226 y se desintegró. Misión perdida: 327,6 millones de dólares
La causa de verdad
La especificación decía claramente que las unidades eran del sistema métrico. Nadie comprobó que se cumpliera. Y sí hubo avisos: los navegadores llevaban semanas viendo que la trayectoria no cuadraba, lo apuntaron, y no existía ningún procedimiento formal para que ese «esto me da mala espina» detuviera nada

Por qué importa. Es el fallo más barato de evitar de toda la sala: un número con su unidad al lado. Todo el ala de los signos trata de esto —de que un dato sin el acuerdo que dice cómo leerlo no es un dato, es una mancha—, y aquí se ve lo que cuesta olvidarlo. Fíjate además en que no hubo ni un solo error de programación: los dos programas eran correctos. El error estaba entre los dos, en el sitio donde nadie mira porque no es de nadie.

Lo que se aprendióQue las interfaces entre equipos son la parte peligrosa del sistema, y que hay que probarlas de punta a punta con datos reales, no revisar cada mitad por separado. De aquí vienen la obligación de marcar las unidades en cada campo intercambiado y la figura del canal por el que un técnico puede parar una misión sin pedir permiso a su jefe.

¿Sabías que…?

Tres meses después se perdió también el Mars Polar Lander, por otro fallo distinto: unas patas que al desplegarse dieron un golpe que el programa interpretó como «ya he tocado suelo» y apagó los motores a 40 metros de altura. Dos sondas en un año hicieron que la NASA revisara de arriba abajo su lema de entonces, «mejor, más rápido, más barato». La conclusión fue que se pueden elegir dos de los tres.

Cruza conSignos · el ASCIISignos · la piedra de Rosetta

AÑO 9 9 80 COLUMNAS: NI UNA MÁS DOS COLUMNAS AHORRADAS × MIL MILLONES DE FICHAS = AÑOS DE ALQUILER DE MEMORIA QUE NO SE PAGAN 1900 1999 00 EL SIGLO QUE FALTABA FIG. 04 · EL EFECTO 2000 · 1999

Patrón ① · lo que no cabe

El efecto 2000

1999 — 2000

Qué falló
Décadas de programas guardaban el año con dos cifras: 68 quería decir 1968. Al llegar el 00, un ordenador que restara fechas podía concluir que un préstamo de 1999 vencía noventa y nueve años antes de firmarse, que un paciente tenía menos noventa y nueve años o que un contador de intereses debía devolver un siglo de dinero
Cuánto costó
Entre 300.000 y 600.000 millones de dólares en revisar y arreglar programas en todo el mundo, según las estimaciones de la época. La noche del 31 de diciembre de 1999 casi no pasó nada
La causa de verdad
No fue descuido, fue economía. En los años sesenta la memoria costaba una fortuna y la tarjeta perforada tenía 80 columnas contadas: ahorrar dos por cada fecha era una decisión de ingeniería sensata. El problema es que a nadie se le pidió nunca escribir hasta cuándo valía ese atajo

Por qué importa. El efecto 2000 se recuerda mal, y de las dos maneras. Unos creen que fue una histeria porque no pasó nada; otros, que se evitó un apocalipsis. Lo interesante está en medio: fue el único fallo informático de la historia con fecha de aviso. Se sabía el día exacto, se dedicaron años y cientos de miles de personas a arreglarlo, y funcionó. Que un trabajo bien hecho parezca innecesario justo después de hacerlo es el drama profesional de todo el mantenimiento del mundo.

Lo que se aprendióQue un atajo sin fecha de caducidad es una deuda con intereses. Y que hay más plazos esperando: el 19 de enero de 2038, los sistemas que cuentan los segundos desde 1970 en un entero de 32 bits desbordarán exactamente igual que el Ariane. Esta vez hay treinta años de aviso, la solución se conoce —contar en 64 bits— y aun así queda muchísimo aparato viejo por revisar. Es el mismo patrón ① otra vez.

¿Sabías que…?

Sí pasaron cosas, pequeñas y muy elocuentes: en Sheffield, un programa de cribado calculó mal la edad de 154 embarazadas y les dio un resultado de riesgo equivocado; en varios sitios los tiques marcaron 1900; y en una central nuclear japonesa falló un sistema de vigilancia (sin consecuencias). La lista es corta porque se trabajó, no porque no hubiera nada que arreglar.

Cruza conMáquinas · la tarjeta de HollerithSignos · el cero y las cifras

SIETE SERVIDORES ACTUALIZADOS EL OCTAVO, NO 09:30 45 MINUTOS −440.000.000 $ 4 MILLONES DE ÓRDENES · 397 MILLONES DE ACCIONES FIG. 05 · KNIGHT CAPITAL · 2012

Patrón ② · lo que nadie dijo

Knight Capital

1 de agosto de 2012

Qué falló
La mayor intermediaria de bolsa de Estados Unidos actualizó su programa de órdenes automáticas en ocho servidores. En siete entró bien; en el octavo, no. Al abrir el mercado, ese servidor ejecutó una rutina antigua que llevaba ocho años apagada y empezó a comprar caro y vender barato sin parar, a razón de miles de operaciones por segundo
Cuánto costó
440 millones de dólares en 45 minutos: cuatro millones de operaciones sobre 397 millones de acciones. La empresa valía menos que eso; fue absorbida cuatro meses después y desapareció
La causa de verdad
Un despliegue manual sin comprobación automática de que los ocho equipos tenían la versión nueva, y una bandera reutilizada: el interruptor que antes activaba la rutina vieja se usó para otra cosa, sin borrar la rutina. Durante los 45 minutos llegaron 97 correos de alerta automática, pero ninguno estaba clasificado como urgente y nadie los leyó a tiempo

Por qué importa. Es el fallo más doméstico de la sala: no hay física, ni espacio, ni vidas; hay un despliegue mal hecho, exactamente el que puede hacer cualquiera un lunes por la mañana. Y contiene la lección que más cuesta aprender: el código muerto no está muerto mientras siga ahí. También muestra el patrón ② en su forma más cruel: el sistema sí avisó, noventa y siete veces, con un canal que había enseñado a todo el mundo a no mirarlo.

Lo que se aprendióLa SEC publicó el expediente completo y hoy es material de clase: de ahí salen tres costumbres que ahora parecen obvias —despliegues automáticos y verificados, un interruptor de parada de emergencia que cualquiera pueda pulsar, y borrar el código que ya no se usa en vez de dejarlo dormido—. Cuarenta y cinco minutos sin poder apagar la máquina fue lo que convirtió un error en una quiebra.

¿Sabías que…?

La rutina zombi se llamaba Power Peg y su trabajo original era, literalmente, comprar y vender contra sí misma para probar el sistema. En 2003 tenía sentido: era un simulador. En 2012 el simulador salió a la bolsa de verdad con el dinero de la empresa. Cuando alguien te diga que un programa de pruebas no puede hacer daño porque «solo es de pruebas», acuérdate de Power Peg.

Cruza conSignos · la huella digitalConsulta · el teorema CAP

CLIENTE SERVIDOR PIDE: «hola» … Y DICE QUE MIDE 64.000 RECIBE: hola + 63.996 LETRAS DE AL LADO LA MEMORIA DEL SERVIDOR hola CLAVE PRIVADA · CONTRASEÑAS 64 KB POR LATIDO, SIN DEJAR RASTRO FIG. 06 · HEARTBLEED · 2014

Patrón ① · lo que no cabe

Heartbleed

2012 — 2014

Qué falló
OpenSSL, la biblioteca que cifra buena parte de internet, tenía un «latido» para mantener las conexiones vivas: el cliente manda un texto y dice cuánto mide, y el servidor lo devuelve. Nadie comprobaba que el tamaño declarado fuera el real. Si pedías «hola, mide 64.000», el servidor devolvía tus cuatro letras y 63.996 caracteres de la memoria de al lado
Cuánto costó
Estuvo abierto dos años, del 31 de diciembre de 2011 al 7 de abril de 2014. En el momento del anuncio afectaba en torno al 17 % de los servidores seguros de internet: medio millón de máquinas. Se robaron claves privadas, contraseñas y contenido de sesiones, y no hay forma de saber cuántas, porque el ataque no dejaba ninguna huella en los registros
La causa de verdad
El código lo escribió un voluntario y lo revisó otro; entró sin que nadie mirara ese detalle. Y ahí está lo gordo: media internet dependía de un proyecto mantenido por un puñado de personas, con un presupuesto anual de unos 2.000 dólares en donaciones

Por qué importa. Es el patrón ① otra vez —un número que no se comprueba— pero al revés que en el Ariane: aquí el problema no es que el dato no cupiera, es que se creyó al que decía cuánto medía. Toda la seguridad informática se resume bastante bien en esa frase: no te creas el tamaño que te dicen, mídelo. Y hay una lección de dinero: el cifrado más usado del mundo era voluntariado. Un cifrado impecable sobre un mantenimiento imposible no es seguridad, es suerte.

Lo que se aprendióHeartbleed fue el primer fallo con logotipo, nombre y web propia, y esa idea —hacer que un problema técnico se pueda contar— cambió la comunicación de la seguridad para siempre. Después llegó dinero de verdad: las grandes tecnológicas montaron la Core Infrastructure Initiative para pagar el mantenimiento de las piezas de las que todos dependen. La pregunta de fondo sigue abierta, y da para una clase entera: ¿quién paga lo que usa todo el mundo y no es de nadie?

¿Sabías que…?

El día del anuncio, el 8 % de los servidores más visitados del mundo cambió su certificado. Y hubo una consecuencia rara y bonita: como cada latido devolvía un trozo de memoria distinto, alguien montó un servidor deliberadamente vulnerable y lo publicó como pieza de arte, para que se viera lo que sale por ese agujero. Sale de todo: fragmentos de correos, sesiones abiertas, contraseñas a medias. La memoria de un ordenador es un cajón desordenado.

Cruza conSignos · el candado del navegadorSignos · el RSA

SOLICITUDES DE AYUDA PARA LA GUARDERÍA ¿NACIONALIDAD? TRÁMITE NORMAL SOSPECHA DE FRAUDE DEVOLVER TODO · SIN AVISO DECENAS DE MILES DE FAMILIAS FIG. 07 · LAS AYUDAS · 2021

Patrón ③ · lo que nadie auditó

El algoritmo de las ayudas

2004 — 2021 · Países Bajos

Qué falló
La agencia tributaria neerlandesa usaba un sistema automático de detección de fraude para las ayudas de guardería. Entre sus indicadores de riesgo estaba tener una segunda nacionalidad. A las familias marcadas se les exigía devolver años de ayudas de golpe, sin explicación y sin recurso efectivo
Cuánto costó
Decenas de miles de familias arruinadas: deudas de miles de euros, desahucios, divorcios, más de mil menores separados de sus padres. El gobierno de Rutte dimitió en pleno en enero de 2021 y la autoridad de protección de datos declaró ilegal el tratamiento. Las indemnizaciones y la reparación siguen en marcha
La causa de verdad
Ningún error de programación: el sistema hizo exactamente lo que se le pidió. La nacionalidad estaba en los datos porque estaba en el registro, se usó como indicador porque «mejoraba la detección», y nadie —ni dentro ni fuera— tenía la obligación de auditar qué criterios usaba ni a quién señalaba

Por qué importa. Es el fallo más grave de esta sala y el único que no se parece a un fallo: no hubo explosión, ni pantalla azul, ni pérdida de conexión. El sistema funcionó perfectamente durante quince años. Y ahí está la lección incómoda: un programa que funciona puede hacer más daño que uno que se rompe, porque cuando se rompe todo el mundo lo ve. El ala de la consulta insiste en que ningún orden es neutral —clasificar es decidir qué importa—; aquí se ve lo que pasa cuando esa decisión la toma un modelo estadístico y encima se presenta como objetiva, que es la palabra más peligrosa de la informática.

Lo que se aprendióEstá aprendiéndose ahora mismo, y en parte gracias a este caso: el reglamento europeo de inteligencia artificial clasifica como «de alto riesgo» los sistemas que deciden sobre ayudas y servicios públicos, y exige documentación, supervisión humana y derecho a explicación. Los Países Bajos publicaron un registro de los algoritmos que usa su administración. La pregunta útil para clase no es «¿el algoritmo era racista?», sino ¿quién tenía que haberlo comprobado, y por qué no era el trabajo de nadie?

¿Sabías que…?

Lo destapó una periodista, Jesse Frederik, tirando del hilo de casos concretos, y lo confirmaron después dos parlamentarias que se negaron a aceptar la respuesta oficial de que eran «casos aislados». La informática no lo detectó: lo detectó gente escuchando a las víctimas una por una. Y cuando la autoridad de protección de datos revisó a fondo la agencia, encontró que decenas de sus algoritmos no cumplían la ley. Este era el que había salido en los periódicos, no el único.

Cruza conConsulta · la Clasificación DecimalConsulta · el recomendadorMáquinas · la IA

EL PROGRAMA ESPERA 20 CAMPOS LA ACTUALIZACIÓN TRAE 21 LEE FUERA DE SU SITIO EN EL NÚCLEO DEL SISTEMA: SI CAE, CAE TODO 8,5 MILLONES DE EQUIPOS · 78 MINUTOS PARA RETIRARLA FIG. 08 · CROWDSTRIKE · 2024

Patrón ① · lo que no cabe

El apagón de CrowdStrike

19 de julio de 2024

Qué falló
Una actualización rutinaria de reglas del antivirus Falcon. El programa que las lee esperaba 20 campos y el fichero nuevo traía 21: al ir a buscar el campo que no existía, leyó memoria que no era suya. Como ese programa vive dentro del núcleo de Windows, no se cerró él solo: se llevó por delante todo el sistema, y al reiniciar volvía a leer el mismo fichero
Cuánto costó
8,5 millones de equipos con Windows en pantalla azul y bucle de reinicio. Vuelos cancelados en todo el mundo, urgencias hospitalarias con papel y bolígrafo, bancos, televisiones y cadenas de tiendas paradas. Las estimaciones de pérdidas para las mayores empresas afectadas rondan los 5.000 millones de dólares
La causa de verdad
El fichero defectuoso se retiró en 78 minutos, pero ya estaba repartido. La reparación exigía tocar cada máquina a mano, arrancarla en modo seguro y borrar un fichero. La causa no es la falta de comprobación —eso es el síntoma—: es que estas actualizaciones se enviaban a todo el mundo a la vez, sin desplegarlas por fases y sin que el cliente pudiera decidir cuándo recibirlas

Por qué importa. Es el mismo fallo que el Ariane 5, veintiocho años después: un dato que no encaja en el hueco previsto y un programa que no lo comprueba. Lo que ha cambiado no es el error, es la escala: en 1996 se perdió un cohete; en 2024, medio día de vida cotidiana en varios continentes. Y aparece un patrón nuevo que las otras alas todavía no cuentan: la actualización automática, que es la mejor idea de la seguridad informática moderna —arreglar a todo el mundo enseguida—, es también el camino más rápido para romperlo todo a la vez. La misma tubería, en los dos sentidos.

Lo que se aprendióQue la firma digital garantiza de quién viene un fichero, no que sea correcto: la actualización estaba firmada, era auténtica y era mala. Desde entonces se ha impuesto —muy despacio— el despliegue por anillos: primero unos cientos de equipos, luego unos miles, luego el resto, con la posibilidad de parar en cada escalón. Y una pregunta que conviene hacerse en clase: ¿cuántas empresas distintas hacen falta para que un fallo no pare cuatro continentes?

¿Sabías que…?

Muchas de las máquinas afectadas no se pudieron arreglar en remoto porque el disco estaba cifrado y la clave de recuperación… estaba guardada en un sistema que también se había caído. Ese es el tipo de dependencia circular que solo se descubre el día del incidente. En algunos aeropuertos el personal tuvo que escribir a mano las tarjetas de embarque; en varios hospitales volvieron a los partes en papel, y funcionaron, porque alguien había mantenido el procedimiento por escrito. A veces el plan B de un sistema informático es un armario con formularios.

Cruza conSignos · la firma digitalMáquinas · la web

Lo que dicen los ocho juntos

Puestos en fila, los ocho fallos no cuentan ocho historias: cuentan cuatro veces la misma y cuatro variaciones. Merece la pena mirarlos de golpe antes de cerrar la sala.

Ninguno fue un misterioLos ocho se explican en un párrafo, y ese párrafo lo entiende cualquiera que haya llegado hasta aquí. No hacen falta matemáticas avanzadas para entender por qué se cayó medio mundo en 2024: hacen falta veinte casillas y una que sobra.
Casi todos se avisaronLos navegadores del Mars Climate Orbiter lo dijeron. En el Therac-25 lo dijeron los físicos del hospital. En Knight Capital lo dijeron 97 correos automáticos. El aviso llegó; lo que no había era un sitio donde el aviso pesara más que el calendario.
La escala no perdonaEl error de 1996 costó un cohete. El mismo error, en 2024, costó cuatro continentes. Ninguno de los dos programas era peor que el otro: lo que ha crecido es el número de cosas conectadas a la misma tubería.
El peor no se rompióDe los ocho, el que más vidas destrozó no dio ni un error: el algoritmo de las ayudas funcionó exactamente como se le pidió, durante quince años, y por eso nadie lo paró. Los sistemas que fallan hacen ruido; los que están mal diseñados, no.

Y una cosa más, que es la razón de que esta sala exista dentro de un museo y no en un libro de terror: ninguno de estos ocho fallos hizo que dejáramos de usar la tecnología que lo causó. Seguimos irradiando tumores con aceleradores lineales —y salvan muchísimas vidas—, seguimos lanzando cohetes europeos, seguimos cifrando con OpenSSL y seguimos actualizando los antivirus automáticamente. La informática no avanza evitando los errores: avanza cobrándolos. Todo lo que en las otras tres alas parece obvio —comprobar los límites, marcar las unidades, poder apagar la máquina, auditar quién decide— está ahí porque alguien pagó la factura primero.

Cinco preguntas · ¿te llevas el patrón?

Sin nota. Aquí interesa más reconocer la forma del error que recordar la fecha.

Aciertos a la primera: 0 / 5

Pregunta 1

¿Qué tienen en común el Ariane 5 (1996) y CrowdStrike (2024)?

Pregunta 2

En el Therac-25, ¿qué convirtió un error de programación en tres muertes?

Pregunta 3

El efecto 2000 se suele contar como una exageración. ¿Por qué esa lectura es tramposa?

Pregunta 4

De estos cuatro, ¿cuál no produjo ningún mensaje de error?

Pregunta 5

Heartbleed dejó abierta media internet durante dos años. ¿Cuál es su lección menos técnica?

¿Y el noveno?

Esta sala tiene un hueco reservado, y no hace falta ser adivino: será un sistema que decide algo importante sobre personas, entrenado con datos que nadie auditó, y el fallo no se verá como un fallo sino como una estadística. Ya está ocurriendo en pequeño —notas de exámenes, currículums descartados, ayudas denegadas—. La diferencia entre que acabe en esta sala o no la marcan cosas muy poco espectaculares: que alguien pueda pedir explicaciones, que alguien tenga la obligación de comprobar, y que exista un botón para pararlo.

Para el profesorado

Cómo usar esta sala. Funciona sola en una sesión de 50 minutos, y funciona mejor después de haber visitado cualquiera de las otras tres alas: los chips «Cruza con» devuelven a la pieza del museo que falló. Cada fallo tiene su ancla (#therac, #y2k, #crowdstrike…) para proyectar uno solo.

El interactivo de la portada es el fallo del Ariane 5 en tres clics: escribir 32768 en un hueco de 16 bits con signo y ver aparecer −32768. Sirve igual para explicar por qué existen los tipos de datos, por qué hay un 19 de enero de 2038 esperando y qué significa «desbordamiento».

Debate que suele salir bien: repartir los ocho casos por parejas y pedir una sola frase por caso que empiece por «esto no habría pasado si…». Casi ninguna frase acaba en «si el programador hubiera sido mejor», y esa es toda la lección de la sala.

Aviso de método: aquí no hay ningún caso inventado ni ninguna cifra redonda de adorno. Donde la estimación es discutida —el coste del efecto 2000, las pérdidas de CrowdStrike— el texto dice que es una estimación. El número de muertes del Therac-25 se da como «al menos tres» porque las fuentes no coinciden.

Las tres alas: Máquinas que cuentan, Signos que guardan y Preguntas que encuentran. Esta sala las cruza a propósito.